¡SEÑOR MÍO Y DÍOS MÍO!- VIÓ Y CREYÓ

“No seas incrédulo sino fiel”; las palabras del Jesús en este domingo, dirigidas a cada uno de nosotros, resuenan en nuestro interior y nos cuestionan nuestra débil fe ¡Cuánta fe nos falta, cuánto miedo a la vida, cuánta desesperanza, cuánto temor! Si no veo, no creo. Qué bonito cuando dice el texto: “Vio y creyó”. Pero, qué triste la queja del Señor: “Dichosos los que creen sin haber visto”.

Realmente vivimos en un mundo en que todo se mide, todo se palpa, todo se pesa, que se demuestre todo, si no lo vemos, no creemos. Y éste es el medidor de nuestra fe. Pero, “¿Y cuál es el medidor de la fe? ¿Cómo sé yo que tengo fe?”. Y el único medidor es el agradecimiento. Si tú y yo sabemos agradecer todo, todo ese amor de Dios  que se nos da diariamente, tendremos fe. Pero nos falta mucho… Pero sabemos que el Señor nos da mucho ánimo.

Recojamos hoy los grandes dones de la resurrección: la paz, que tanta falta nos hace en nuestras manifestaciones, en nuestra vida; la fe, creer sin ver (¿puede decir Jesús de ti y de mí eso: “dichoso eres porque crees sin ver”?); la alegría de saber que Él está y convive con nosotros, nos tiene que confirmar y hacer pasar por esta experiencia pascual, que nos llena de PAZ, de ALEGRIA y de MUCHO AMOR.

Éste es el gran don de la Pascua. “Jesús, que tu amor nunca nos abandone y esté siempre con nosotros, porque sabemos que Tú has venido para darnos la fe que nos falta, la paz, el amor y la alegría. Ten compasión de nuestra poca fe, ayuda a nuestra incredulidad para que seamos testigos alegres de Ti. Insúflanos, danos tu aliento y tu Espíritu para que repitamos sin cesar ante tu gran amor: “Señor mío y Dios mío”.

Es lo que mejor deseo en este domingo que está envuelto de la gran Misericordia de Jesús, que solo quiere infundirnos PAZ, FE Y ALEGRÍA. “Porque has visto has creído. Dichosos los que sin ver creen” “Señor mío y Dios mío” “Vio y creyó”

                                                           Francisca Sierra Gómez

                                               Celadora del Reinado del Corazón de Jesús

 

¿A QUIEN ESTÁIS BUSCANDO Y DÓNDE?

Una pertinente pregunta que recogen los evangelistas Mateo y Juan en los evangelios que se proclaman en la Vigilia Pascual y el Domingo de Resurrección (Mt 28,1-10 y Jn 20,1-9). Ambos puntualizan, que cuando Mª Magdalena y “la otra María” se dirigían al sepulcro con aromas para ungir el cuerpo de Jesús, todavía estaba oscuro, pero ya despuntaba el DÍA y la oscuridad iba cediendo paso a la LUZ. Preludio de Resurrección. Todo había sido tan trágico y precipitado que ni siquiera pudieron hacer con Jesús según se acostumbraba a enterrar entre los judíos.

Las mujeres que habían acompañado a Jesús hasta el Calvario, fueron testigos de que la tierra tembló cuando Jesús descendió al foso de la iniquidad, la desolación y la muerte. Ahora a su llegada al sepulcro, la tierra se estremece por la explosión de VIDA que brota de su interior.

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Los centinelas temblaron, pero de miedo, mientras que el ángel le dice a las mujeres: “vosotras no tenéis que temer, ¿buscáis a Jesús Nazareno, el crucificado? Pues no está aquí, ¡HA RESUCITADO¡ Id a todo prisa y decidle a sus discípulos: ha resucitado de entre los muertos y va delante de vosotros a Galilea. Allí lo veréis”.

Jesús mismo se les aparece, las invita a alegrarse, a no temer, y les ratifica el mandato del ángel: ID y comunicar a mis hermanos…Las mujeres quedan constituidas en apóstoles de pleno derecho. Sorprende que personas de la talla de Pedro y Juan desaparezcan de la escena y sean las mujeres las que Jesús constituye en enviadas especiales para cubrir la más grande noticia de todos los tiempos: su RESURRECCIÓN. Son las preferencias de Jesús por lo marginal.

Los evangelistas coinciden en concederle un protagonismo especial a Mª Magdalena, la pecadora pública que amaba mucho a Jesús porque se sintió acogida, perdonada, restablecida por él sin pedirle explicaciones ni hacerle reproches. Pero ¿a quién se refiere san Mateo al hablar de “la otra María”?. Entendemos que se trata de alguien entrañable y querido de todos. Pero ¿Por qué no decir su nombre y sí el de Salomé, Juana, o la madre de Santiago?

El corazón intuye que se refiere a María, la madre de Jesús, ¿cómo no iba a ser la primera en estar junto a su hijo? Quizá el evangelista quería poner de relieve que la iglesia mensajera nacida de la resurrección, no está basada en lazos de carne y sangre, sino que hunde sus raíces en la filiación divina. A María le alcanza el privilegio de ser miembro de ambas familias.

Pero para encontrarse con el Resucitado hay que ir a Galilea, la región donde Jesús vivió, formó el núcleo de la Iglesia naciente, inició su vocación primigenia: “dar vida en abundancia”, sanando corazones destrozados, vendando heridas; donde presentó el Reino de Dios como el reino de la justicia, del amor y de la paz y patentó su opción preferencial por los pobres; allí declaró dichosos, a los que sufren… no porque llorar, sufrir o ser perseguido sea un bien en sí mismo, sino porque Dios está de su parte como su mejor aliado.

La Resurrección es una invitación a ir a “nuestras galileas”, no de turismo, sino para ver al Resucitado, escuchar su voz, despertar la esperanza, experimentar su vida, optar por sus preferencias, descubrir su presencia en cada ser y en cada acontecer, gustar de su amistad, disfrutar el gozo de saberlo presente en nuestro devenir histórico.

¡FELIZ PASCUA DE RESURRECCIÓN!
Hna. Josefina Peñas Toledano
Hospitalaria de Jesús Nazareno, Franciscana

¡VIVA MI REY!

Celebramos el llamado Domingo de Ramos, el día de la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén una semana antes de su Crucifixión y Muerte.

Es la oportunidad, nuestra gran oportunidad para proclamar a Jesús como rey y centro de nuestras vidas. ¿Cristo es Rey y Señor de mi vida? ¿Quién reina dentro de mí, Cristo o algún otro?   ¿Podemos decirle a Jesús ¡Viva mi Cristo!, ¡Viva mi Rey!? Decirle a Jesús, que es el Rey de nuestras vidas significa que queremos seguirle aunque tengamos que sufrir o morir por Él

Sin título-2Vivir «para el Señor» significa vivir por Él, con Él, y para Él, para su gloria, por y para su reino.

Y….como dice la canción de Marco López “Jesús está vivo”,

“Tanto amó Dios al mundo que a su único Hijo, él entregó,

para que todo aquel que crea en él no muera más tenga vida eterna.

¡Jesús está vivo! ¡Jesús está vivo! Es el Pan de Vida, bajado del Cielo.

 ¡Jesús está vivo! ¡Jesús está vivo!

 Su Sangre me sana y sacia mi alma.

 Está vivo, está presente, mi Dios es real, y yo le adoro reverente.”

Que esta Semana Santa sea un tiempo de decirle al Señor Jesús con todas nuestras fuerzas ¡Viva mi Cristo! ¡Viva mi Rey!

 

Hna. Ángela Crespo Palomares

Franciscana de la Inmaculada

¡NOS QUIERE VIVOS!

Es la llamada que nos hace hoy Jesús.

* Impactante escena: Jesús en Betania, en casa de sus amigos. Lázaro ha muerto!.
* Conmovedora su actitud – “sollozando” y “conmovido” – que deja ver las entrañas de un Dios humano, compasivo, amigo, que no quiere la muerte sino la vida!
Esa es la gloria de Dios: ¡Que el hombre viva!.

Nos quiere vivos y, sin embargo, ¡cuántas veces “deambulamos” por la vida como “muertos”… “pies y manos atados con vendas y cubierto nuestro rostro con sudario”!.

Tú y yo somos hoy esos “Lázaros” a los que Jesús contempla encerrados en nuestros “sepulcros”.
* Escúchale pronunciar con ternura y cariño tu nombre, mientras con voz potente dice: ¡Sal fuera!.. ¡Desatadlo!.. ¡Dejadle andar!.

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El Señor te necesita y quiere “vivo y libre”. Libre de ataduras, prejuicios, miedos que están “paralizando” tu vida, tu crecimiento y te impiden “ver más allá” de tu “pequeño y oscuro nicho”, sin capacidad de ser tú mismo, “viviente” pleno, lleno y transmisor de vida.

Jesús viene a “despertarte”. Es hora de “dejarse hacer” por el “Amigo que nunca falla” y escuchar Su voz que te asegura:
“Yo soy la Resurrección y la Vida”
¿Me crees?

Sor Felicidad.
Centro La Pietà.
http://www.lapieta.es

¡¡Que éste es el DOMINGO DE LA ALEGRÍA!!

En el centro de la cuaresma, Jesús a Quien tú buscas viene como LUZ, a darte la vista para que veas cuál es tu camino, el que tanto anhelas y buscas con todo tu corazón.

Hoy, tú y yo somos ese ciego de nacimiento y Jesús pone sobre nuestros ojos ese “barro”, ese sello con el que nos quiere enviar a dar testimonio del Reino.

IMG_2704El Señor da la LUZ y la vida, sí a ti que estás leyendo esto, Él ha puesto su mirada en ti que no terminas de ver. El Señor elige a quien quiere, no a quien nosotros creemos que son los mejores. Quizás te sientas pequeñ@, que ya pasó el momento o que aún te queda mucho por vivir…nada de eso importa para Dios.

Párate, éste es el momento de Dios, es tu momento.

¿Cómo no va a ser éste el domingo de la alegría? De ahora en adelante haz un borrón y deja salir la SONRISA de quien se siente amad@, elegid@ y enviad@.

Madre Elena Herrera de San José.

@quierosermd

¿Y por qué yo tengo sed, Señor?

«El que bebe de esta agua vuelve a tener sed; pero el que beba del agua que yo le daré nunca más tendrá sed: el agua que yo le daré se convertirá dentro de él en un surtidor de agua que salta hasta la vida eterna.»

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¿Y por qué yo tengo sed, Señor? ¿Por qué mi apatía, desgana, desmotivación o incluso tristeza en algunos momentos? ¿Por qué, Señor, la búsqueda de compensaciones de “amorcillos” que llenen ese hueco eterno que sigue permaneciendo en mi interior, que a veces parece esconderse pero, de pronto, vuelve a aparecer?

¿Por qué señor… sigo sedienta?

Sigo sedienta, porque tengo sed de Ti y mi búsqueda diaria no se centra en Ti. Bebo de aguas de los pozos que van apareciendo en el camino… pero el único agua que busco, sin saberlo, ERES TÚ…

Señor, llena mi alma, dame del Agua que sacia para siempre… dame de Ti. Porque SOLO ASÍ cesará la búsqueda de mí misma, la insatisfacción, … solo así mi vida será completamente PLENA.

www.buscoalgomas.com  @buscoalgomas

¿Para qué compartirte con los demás?

La imagen puede contener: una o varias personas, cielo, árbol, exterior y naturaleza ¡Qué bien estamos aquí arriba Señor! Lejos del mundanal ruido, del trabajo, de los pesados de turno que siempre necesitan algo, o que les escuchemos, o que Tu les escuches y les perdones y les cures. Lejos de todos. Nosotros tres y Tú, Señor. Los milagros los podrías hacer “a distancia”. Para Ti es fácil. Ahora que ya hemos “visto” quien eras de verdad, ¿para que vamos a compartirte con los demás?

Esa es la tentación que aún hoy tenemos. Necesitamos estar cerca de Ti Señor. Necesitamos tiempos de silencio, soledad… de oración. Pero después hay que compartir con los demás el Amor que Tú has sembrado en nuestro corazón. ¿Cómo podemos, después de un tiempo de oración, mandar a paseo a los demás? Si Dios es Amor, y hemos estado en diálogo profundo con el Señor, cuando se acerca alguien, quien sea, veremos a Cristo en el hermano. Y si no es así, vana ha sido nuestra oración. Y eso, que es harto sabido, todavía hay que repetirlo hasta la saciedad, porque andamos rodeados de falsos místicos, para los que el oratorio es un “dormitorio”, y no precisamente por la edad, y al que parece vamos para urdir nuestras estrategias.

Vamos a dejar de ser hipócritas por una vez. Vivir con Dios y para Dios tiene que ir transformando nuestra vida, hacernos más humildes, más amables, más “cariñosos”, más atentos a las necesidades materiales y espirituales de los que nos rodean.

Necesitamos esos tiempos de soledad y silencio con el Señor, para luego darnos a los demás sin medida, la única medida debe ser la del Amor. Estamos muy bien con el Señor, pero como Pedro, Santiago y Juan, después hay que bajar del Tabor, seguir a Cristo, escucharlo, hacer lo que El nos diga y al final, dar la vida, día a día, solo por Amor a Cristo.

Sor María Trinitat @JeronimasUrgell

Orden de San Jerónimo

La Tentación

¿Quién no se siente tentado? ¿Quién no siente que tiene que elegir y no sabe qué hacer? Hoy Jesús está muy cerca de nosotros. Le podemos entender y sentir que nos puede entender. Jesús es tentado como tú y yo. Jesús sintió como nosotros la tentación de elegir atajos para hacer el bien; la tentación de buscarse a sí mismo y triunfar y sentir reconocimiento; la tentación de elegir un modo de ser Dios sin pasar por la renuncia y la oscuridad, el abajamiento y la cruz…

villateresita22Jesús fue tentado como nosotros pero a diferencia de nosotros no pecó, no cayó, no se dejó vencer, ni engañar, ni seducir por el mal, ¡A nosotros qué fácil se nos cuela el mal bajo capa de bien, disfrazado de algo bueno!. No estamos acostumbrados a discernir, no es fácil distinguir y elegir bien ¿Cómo elegir la Vida y no cualquier vida? Estamos llamados a elegir aquello para lo que hemos sido creados ¿Y si no queremos elegir? La respuesta es que otros lo harán por nosotros, no elegir ya es elegir, no decidir tiene consecuencias…

Ante las tentaciones Jesús nos dice hoy, no estás sólo; antes las dificultades y dudas, no estás solo, Yo estoy contigo. El Padre tiene un sueño de amor para tu vida y el Espíritu te empuja para que lo hagas vida ¡no te resistas! ¡No busques atajos para ser feliz! ¡Confía en mí! ¡Recorre conmigo el camino de la vida, desde belén hasta el calvario, desde el pesebre hasta la cruz! ¡Estoy vivo y he venido para que tengas vida y vida en abundancia! ¡no te conformes con migajas! ¡Elige caminar conmigo y como yo! ¡Elige la Vida!

Inma Soler (Comunidad Villa Teresita- Auxiliares del Buen Pastor)
inmasolerg@yahoo.es http://www.villateresita.org

Me llevas en brazos

Tu providencia,  Señor, grita fuerte cada día contra mis agobios.

Me pesa el futuro incierto y me agarro a un clavo ardiendo con tal de asegurarme todo para no quedarme tirada.

Me agobia el hoy ferial que, con mucha frecuencia, Tú te encargas de desprogramar, ese plan que Tú desbaratas y esa confianza, en demasía, en mis posibilidades.

fraca.jpgEn definitiva soy yo el epicentro  de casi todo. Pero con Tu palabra  me das un toque de atención y me invitas a descargar en Ti mis agobios, a dejarme querer, cuidar,  guiar, con la certeza que Tú me rodeas por detrás y delante y que, como decías san Luis Guanella, Tú me miras con ternura como si no tuvieras nadie más en quien pensar. Tu amor es concreto.

Padre providente, mano tendida, compañero fiel ¿¡De que me preocupo!? Si Tú estás de mi lado…nada temo, nada me faltará.  Tú solo esperas de mí que “me ocupe” y que te deje la realización final.

Acoge mi vida tal cual es, inyéctame tu fe para que pueda caminar seguro sabiendo que, a pesar de todo, me llevas en brazos.

Sor Luisa, Hija de Santa María de la Providencia (Guanelianas)

 

¿AMAR A QUIEN NOS HACE DAÑO

¡Cómo nos cuesta amar al que nos hace daño o nos trata mal, o no se
comporta bien con nosotros!
Hoy Jesús nos ayuda y orienta en este tema que es tan difícil para nosotros
en muchas ocasiones ¿Qué hacer en esas situaciones poco agradables?
Claramente nos lo dice: Amar, sí, amar al que no nos cae bien, amar a los
enemigos, amar a quien nos hace mal; amar siempre y en todo, amar. Y nos
lo dice con un mandato exigente: «Amad a vuestros enemigos, rezad
por los que os persiguen, perdonad setenta veces siete ». Así
resume nuestra actitud: amar, perdonar y rezar por quien nos hace daño.
No es algo extraño, es el fruto de su experiencia con el Padre; Él es
compasivo, no actúa nunca con venganza, ni con odio, sino que disculpa,
perdona porque su amor es incondicional y es abierto a todos. Nos enseña
siempre que aunque parezca imposible, aunque no tengamos ninguna
atracción con el que nos hace daño, nunca le debemos desear el mal, sino
tratarlo como quisiéramos que nos trataran a nosotros.
Este es el programa de amor que nos regala Jesús hoy: “Sabéis que se
dijo «ojo por ojo y diente por diente, pero Yo os digo: «No hagáis
frente al que os agravia y si uno te abofetea la mejilla derecha,
preséntale la otra»”. Este es el verdadero camino de la no violencia, el
camino de no devolver mal por mal, el camino de no responder a la
violencia con violencia. Bien sabemos que el verdadero enemigo del
hombre no es el otro nuestro propio «yo» egoísta, capaz de destruir a quien
se nos oponga.
Y en este camino del amor hecho realidad, nos enseña que por encima de
todo y siempre pidamos perdón.Si he faltado en el hablar, perdón” y
nos dice como: “como mi Padre os perdona”. Y sigue todavía mucho
más; nos va dando ejemplos prácticos. Son los consejos de un Jesús que
nos enseña el gran mensaje del amor en nuestra vida.
¿Seremos capaces de perdonar? ¿Sabremos devolver bien por mal? Hoy
intentamos ser compasivos y se lo pedimos al Señor para que nos ayude a
alejar todo el mal de nuestro corazón y sobre todo, para que nos lo inunde
de ternura y de infinita misericordia. En definitiva, este es el camino para
ser como Él quiere.
Atraídos por Jesús, aprendemos a no alimentar el odio contra nadie, a
superar el resentimiento y a hacer el bien a todos. Repitamos: “Padre,
perdónalos porque no saben lo que hacen”.
Francisca Sierra Gómez