¡LA GENTE TE BUSCA! Y TÚ LO SABES…

DOMINGO XVIII DEL TIEMPO ORDINARIO – Jn 6, 24-35 – BUSCÁNDOTE

imageDespués del signo de la multiplicación desapareces, Jesús, y la gente va en tu busca… no pareces muy conforme por sus motivaciones pues se habían “saciado” de hambre y sed…
Eres el gran pedagogo que conoce y guía nuestra vida, nuestras búsquedas y como nos conoces nos dices: «Trabajad por el alimento que perdura para la vida eterna» ¿Y cuál es ese alimento? ¡Yo lo quiero! ¿Quién no? Y añades: «Yo soy el pan de vida. El que viene a mí no pasará hambre y el que cree en mí nunca pasará sed» ¡Tú mismo eres ese alimento que nos hace disfrutar de un pedacito de cielo ya aquí!

La gente te busca… sin saber muchas veces por qué, incluso sin saber que te buscan a ti… pero tenemos en nuestro interior un anhelo que solo Tú puedes saciar; aunque nuestras motivaciones no sean siempre movidas por Ti… ¡Sal a nuestro encuentro! ¡Ven en nuestra búsqueda!

Quiero vivir desde Ti, desde el Pan de Vida, que es la Eucaristía, ¡presencia y alimento de tu amor que nos transforma! ¡Gracias Señor por quedarte entre nosotros presente en la Eucaristía porque nos haces más sencilla la búsqueda! Porque cuando te encontramos, nos sacias y nos envías a la gente para darte a conocer, para compartir el amor que recibimos de Ti.

Que mi alimento seas Tú, Señor, ¡siempre!

¿Y el tuyo cuál es? ¿Satisfecho… de qué?

Decía y vivía María Emilia Riquelme, nuestra fundadora: “En Dios todo lo encuentro, sin Él nada quiero; Él me satisface plenamente” Que ella también nos ayude a buscarle sólo a Él.

Davinia Martínez
Misionera del Santísimo Sacramento y María Inmaculada
@Davinia_mss

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DIOS NOS PIDE QUE SEAMOS PAN, SU PAN

Jesús hace signos para cumplir la misión encomendada por el Padre y hacer evidente su profetismo. Sus signos hablan por si mismos.

Pan-de-trigo-263924Seguir a Jesús solo por sus signos…es demasiado poco, es quedarse en la periferia y no llegar a lo esencial de la experiencia fundante: seguir al profeta Jesús, concreto, cercano, Hijo de Dios con corazón humano que “levanta sus ojos”.  Se conmueve ante cuantos tienen hambre y  pide nuestra ayuda para darles de comer. Nosotros somos sus manos, sus pies, su corazón, somos colaboradores de Dios  y administradores de su pan ¡¡¡Que responsabilidad la nuestra!!!

Jesús nos pide que no desperdiciemos su pan, su gracia y que seamos capaces de regalar gratis lo que gratis hemos recibido.

No nos podemos quedar con nada. Porque “lo que no se da se pierde”.

Él es capaz de convertir pocos panes y peces en un alimento abundante. Con Él podemos hacerlo, sin Él nuestro pan no sacia, no alimenta, no transforma.

El es el pan de vida, el único capaz de saciar el hambre de vida verdadera que todos tenemos.

Sor Luisa
Hija de Sta Mª de la Providencia
en el Camino de Santiago

SIN TIEMPO NI PARA COMER

Para el ser humano comer es una necesidad de primerísimo orden. Y siendo así, ¿puede haber algo más importante que se le anteponga? Pues parece que sí, que hay otra hambre, otro alimento, otra dimensión, otra familia… y Otro, con mayúscula, que capacita para transcenderlo todo, hasta las propias necesidades y hacer del bien de los demás una prioridad.

El Evangelio no habla de estrés, ni menos de activismo, habla eso sí, de una actividad, o mejor, de una actitud comprometida en paliar carencias y dignificar personas, “y como eran tantos los que iban y venían no les quedaba tiempo ni para comer”,

fano-abrazo-de-jesusSugiere también el Evangelio que la amistad y el compartir fraterno son el mejor antídoto al cansancio, porque relaja, repone las fuerzas, despierta la ilusión, dinamiza la vida… Jesús muestra aquí su lado más humano: sus colaboradores son amigos,  gozan de su confianza, mantiene con ellos una relación cercana y entrañable… Por eso, como nos sucede a nosotros, le apetece retirarse con ellos a descansar, a comunicarse vivencias, compartir preocupaciones, planificar proyectos… y favorecer el inmenso privilegio de su amistad. Sí señor, “así: te necesito, de carne y hueso”.

Compartir amistad con Jesús supone formar parte de “su nueva familia”: tener por Padre a Dios, por ideal el Amor y por estilo la Misericordia.

Josefina Peñas Toledano

Hospitalaria de Jesús Nazareno,Frcna.

“LO QUE CUENTA ES EL AMOR” (Mc 6, 7-13)

1Fotor¿De qué vale anunciar una buena noticia si no se vive?.  ¿Es el evangelio un proyecto de vida extravagante? Parece que no, aunque parezca que sí. Este relato de Marcos, corto y preciso, nos plantea cuatro invitaciones a vivir el evangelio como buena noticia, que se vive y no sólo se anuncia:

PRIMERA: De dos en dos. Nada de ir solos por ahí. Somos llamados a vivir en comunión, en fraterna hermandad. Mostrar el amor mutuo, no “el protagonismo”

SEGUNDA: Leer la vida. Ponerse en la piel del otro, como signo de la profecía que sabe leer la vida. Saber mirar la realidad, el dolor del otro, el sinsentido existencial, la angustia, los espíritus inmundos…

TERCERA: Romper la dinámica de la indignidad. Desapropiarse de lo que “atrapa” al otro y lo convierte en mendigo. Cercanía y generosidad gratuita y libre. Sin poder que domina, sin medios que nos sitúan por encima de los pobres, sin fuerza que nos encierra para no perder la seguridad alcanzada…

CUARTA: Lo que importa es la confianza en la persona.  La misión no consiste solo en predicar sino en hacer un mundo cada vez más humano. Seguir a Jesús es adoptar un estilo de vida humana, basado en la confianza, la sencillez, la gratuidad y la libertad…

Hna. Carmen Pons

Franciscana de la Inmaculada

BUSCABA Y ESPERABA VER A DIOS EN…

Pues empezamos mal, comenzar la búsqueda con ideas cerradas, preconcebidas, manidas, claro, llega el Señor a nuestra vida en lo sencillo, se muestra cercano y nosotros como ya tenemos nuestra idea cerrada nos limitamos a decir, pero ¿quién se ha creído que es Éste? Si yo lo conozco desde pequeño…lo dejamos pasar y seguimos esperando…

FullSizeRenderY ahora, ¿qué tal si nos ponemos en la piel de Jesús? Él, con toda la ilusión va a su pueblo a anunciar que Él era al que tanto buscaban y esperaban…y alucinó cuando vio la reacción de sus paisanos, les faltaba fe para ver al mismo Señor hablando, caminando, sintiendo como ellos.

En tu búsqueda ábrete a lo inesperado de Dios, a la novedad, a la frescura y a la belleza; no pienses que está lejos, que no, que está cerca de ti, más de lo que te puedas imaginar. No deseches ninguna oportunidad. Si lo encuentras, sé su testigo y no temas a la soledad de sentirte rechazado por los tuyos, ya sabes que “nadie es bien recibido en su tierra”. Pero que nada ni nadie te robe la alegría de haber encontrado lo que tanto buscabas, DIOS.

Madre Elena @quierosermd

Madres de los Desamparados y San José de la Montaña