La paciencia de Dios es nuestra Salvación

¿Cuánto tiempo hace que Dios sale a tu encuentro y que busca tu amor y tu amistad? Y ¿Cuánto que huyes de Él, que te escondes para que no te encuentre, que “le das largas”  para no responder a Sus llamadas?

En este Evangelio nos sentimos identificados con esta higuera que no da fruto, ¡Somos tan miedosos! ¡Buscamos tantas seguridades! Y mientras tanto Dios esperando nuestro ¡sí! ,  nuestro amor, nuestra disponibilidad, nuestra capacidad para ser misericordia y liberación entre los pobres y sufrientes, esperando que nuestra vida pueda llevar a todas partes la alegría del Evangelio.

Hoy en este Domingo de Cuaresma nos mira con misericordia, con dolor por nuestra indiferencia y pasotismo  y nos dice “hace 3 años que vengo a esta higuera en busca de fruto, pero nunca lo encuentro” ¡hace tanto tiempo que espero que me respondas, que te fíes de mí, que te lances sin miedo por el camino  de la confianza!

Y a pesar de nuestra frialdad y esterilidad, Dios no se deja llevar por nuestro comportamiento ni por los consejos que otros le puedan dar: ¡Córtala! ¡Déjala que haga su vida! ¡Estás perdiendo el tiempo con ella!

Dios está enamorado de cada uno de nosotros y no se cansa de intentarlo otra vez, un poco más, “Déjala todavía este año”  y, como si fuéramos únicos en este mundo, imprescindibles para Él saldrá de nuevo a nuestro encuentro: “¡La rodearé de cariño! ¡La cuidaré! ¡Haré que arda su corazón, que me busque con deseo y vuelva a mí!”.  Y otra vez, como la primera vez, nos preguntará: “¿Me quieres?”

Inma

Auxiliares del Buen Pastor (Villateresita)

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Jesús También te elige a TI

Jesús elige a “sus amigos” para hacerles partícipes de los momentos más importantes de su vida. El también te elige a ti, porque eres su amig@ para que le busques en la montaña de tu interior y desde allí contemples “su gloria”, una gloria que te cuestiona, te interpela y es capaz de movilizarte interiormente hacia los hermanos.

Recuerda que Jesús, según nos narra San Juan, llamó a los que quiso “para que estuvieran con él”.  Es normal que los que presenciaron el prodigio de hoy digan : “¡que bien se está aquí !”

DSC07599 (1)¿Es esta también tu experiencia cuando rezas? Pero, ten cuidado, no busques las consolaciones de Dios, busca al Dios de las consolaciones. No te quedes en el tabor de tu gusto y placer, busca a Dios bajando la ladera de la solidaridad, de la misericordia, del amor fraterno…ese es nuestro horizonte, esa es nuestra felicidad verdadera.

Ojalá podamos celebrar la vida con nuestros hermanos, sobre todo con los más pobres y anunciar a Jesús con nuestros gestos y experimentar “lo bien que se está allí donde hay fraternidad”.

Sor Luisa María López

@guanelianasC

Hija de Santa Maria de la Providencia ( Guaneliana)

Jesús es Tentado Como Nosotros

Hoy, Jesús, «lleno de Espíritu Santo» (Lc 4,1), se adentra en el desierto y es tentado. Bien sabemos que en el corazón del hombre tiene lugar una lucha contra los tres mitos muy vigentes en nuestro mundo y que nos dominan: la sed de riquezas, el ansia del poder y la forma de conseguir seguridad, pero ninguno puede satisfacer al hombre. Solo podremos ser liberados si tomamos como referencia a Jesús que es el camino que nos lleva a la auténtica victoria del mal.

imageCon los ojos puestos en Cristo, vencedor del mal, hoy nos sentimos estimulados a adentrarnos en el camino como Jesús en el desierto, armados con su sabiduría. Hoy nos sentimos llamados a proclamar en nuestro mundo consumista que el hombre está diseñado a escala divina y que sólo puede colmar su hambre de felicidad cuando abre de par en par las puertas de su vida a Jesucristo Redentor del hombre. Esto comporta vencer multitud de tentaciones que quieren empequeñecer nuestra vocación humano-cristiana. Con el ejemplo y con la fuerza de Jesús, tentado en el desierto, desenmascaremos las muchas tentaciones y oportunidades que nos llevan al mal camino y tratemos de vencerlas con fuerza.

Acabamos de iniciar la Cuaresma donde se nos llama a la conversión y al reconocimiento de nuestra vida. Si la Cuaresma es camino donde hay toda clase de tropiezos, retos y dificultades y si todos andamos errantes hasta que el Señor nos llame, tenemos que ofrecerle todo lo que somos y sobre todo estar muy alerta, porque el mal, desde lejos, y con toda clase de disfraces, siempre espera su oportunidad para introducirse en nuestra vida y llevarnos hacia el camino de la muerte.

Hoy oramos así:
Gracias, Señor porque con tu lucha nos has dado ejemplo y fuerza contra las tentaciones, tan reales de cada día. Ayúdanos a levantarnos cada vez que caigamos, porque agarrados a Ti, podemos seguir caminando hacia la Vida que nunca muere y que eres Tú. Te pedimos sabiduría y fuerza para que cada batalla sea una victoria y cada victoria una razón para alabar tu amor y tu gracia.

M. Francisca Sierra

Celadora del Corazón de Jesús

El Encuentro con Jesús despierta y desinstala

Se dice, no sin razón, que la experiencia es la madre de la ciencia. El evangelio de este 5º Domingo del Tiempo Ordinario pone de manifiesto que la lógica de Jesús hace entrar en crisis a la lógica humana.

Su lectura nos conduce, entre otras posibles, a las siguientes reflexiones:

  1. No rendirse nunca ante un trabajo ímprobo y un escaso fruto.
  2. Siempre hay que volver a darse una nueva oportunidad.
  3. Es preciso ir a lo profundo de las cosas para encontrarse con una realidad nueva.
  4. Obediencia no es un término atrayente hoy. Pero convendría recordar que es ella la que convirtió a Jesús en Kirios, a Simón en Pedro, a los “oyentes” en seguidores…
  5. El humilde reconocimiento de los propios límites posibilita su superación.
  6. La vida y la tarea realizadas por y con Jesús son garantía de éxito
  7. La Iglesia ha de navegar a instancias de Jesús y con el rumbo que él le marque.
  8. El encuentro con Jesús deja huella y desencadena un cambio radical en la vida.

6a3adbfc38544cfca31fc99e5ff15cf4Sería interesante articular la reflexión con el espíritu del “Jubileo de la Misericordia”:
Hoy, como entonces, hay demasiada gente que -lo sepa o no- está hambrienta, sedienta, desnuda de sentido, falta de alegría, de acogida, de libertad verdadera; gente con una necesitad imperiosamente de despertar a la vida, de perdonar y sentirse perdonada, de experimentar que alguien le ofrece ayuda para salir de sí y abandonar las máscaras tras las que esconde su vacío y le impiden vivir en la autenticidad generadora de PAZ Y BIEN.

En mi congregación existe la tradición de iniciar cualquier acto santiguándonos y diciendo: “Señor, en tu nombre, con tu gracia, por tu amor y para tu mayor honra y gloria”. Ojalá que así sea.

Josefina Peñas Toledano

Hospitalaria de Jesús Nazareno, Franciscana