Me llevas en brazos

Tu providencia,  Señor, grita fuerte cada día contra mis agobios.

Me pesa el futuro incierto y me agarro a un clavo ardiendo con tal de asegurarme todo para no quedarme tirada.

Me agobia el hoy ferial que, con mucha frecuencia, Tú te encargas de desprogramar, ese plan que Tú desbaratas y esa confianza, en demasía, en mis posibilidades.

fraca.jpgEn definitiva soy yo el epicentro  de casi todo. Pero con Tu palabra  me das un toque de atención y me invitas a descargar en Ti mis agobios, a dejarme querer, cuidar,  guiar, con la certeza que Tú me rodeas por detrás y delante y que, como decías san Luis Guanella, Tú me miras con ternura como si no tuvieras nadie más en quien pensar. Tu amor es concreto.

Padre providente, mano tendida, compañero fiel ¿¡De que me preocupo!? Si Tú estás de mi lado…nada temo, nada me faltará.  Tú solo esperas de mí que “me ocupe” y que te deje la realización final.

Acoge mi vida tal cual es, inyéctame tu fe para que pueda caminar seguro sabiendo que, a pesar de todo, me llevas en brazos.

Sor Luisa, Hija de Santa María de la Providencia (Guanelianas)

 

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¿AMAR A QUIEN NOS HACE DAÑO

¡Cómo nos cuesta amar al que nos hace daño o nos trata mal, o no se
comporta bien con nosotros!
Hoy Jesús nos ayuda y orienta en este tema que es tan difícil para nosotros
en muchas ocasiones ¿Qué hacer en esas situaciones poco agradables?
Claramente nos lo dice: Amar, sí, amar al que no nos cae bien, amar a los
enemigos, amar a quien nos hace mal; amar siempre y en todo, amar. Y nos
lo dice con un mandato exigente: «Amad a vuestros enemigos, rezad
por los que os persiguen, perdonad setenta veces siete ». Así
resume nuestra actitud: amar, perdonar y rezar por quien nos hace daño.
No es algo extraño, es el fruto de su experiencia con el Padre; Él es
compasivo, no actúa nunca con venganza, ni con odio, sino que disculpa,
perdona porque su amor es incondicional y es abierto a todos. Nos enseña
siempre que aunque parezca imposible, aunque no tengamos ninguna
atracción con el que nos hace daño, nunca le debemos desear el mal, sino
tratarlo como quisiéramos que nos trataran a nosotros.
Este es el programa de amor que nos regala Jesús hoy: “Sabéis que se
dijo «ojo por ojo y diente por diente, pero Yo os digo: «No hagáis
frente al que os agravia y si uno te abofetea la mejilla derecha,
preséntale la otra»”. Este es el verdadero camino de la no violencia, el
camino de no devolver mal por mal, el camino de no responder a la
violencia con violencia. Bien sabemos que el verdadero enemigo del
hombre no es el otro nuestro propio «yo» egoísta, capaz de destruir a quien
se nos oponga.
Y en este camino del amor hecho realidad, nos enseña que por encima de
todo y siempre pidamos perdón.Si he faltado en el hablar, perdón” y
nos dice como: “como mi Padre os perdona”. Y sigue todavía mucho
más; nos va dando ejemplos prácticos. Son los consejos de un Jesús que
nos enseña el gran mensaje del amor en nuestra vida.
¿Seremos capaces de perdonar? ¿Sabremos devolver bien por mal? Hoy
intentamos ser compasivos y se lo pedimos al Señor para que nos ayude a
alejar todo el mal de nuestro corazón y sobre todo, para que nos lo inunde
de ternura y de infinita misericordia. En definitiva, este es el camino para
ser como Él quiere.
Atraídos por Jesús, aprendemos a no alimentar el odio contra nadie, a
superar el resentimiento y a hacer el bien a todos. Repitamos: “Padre,
perdónalos porque no saben lo que hacen”.
Francisca Sierra Gómez

PERO YO OS DIGO

¿Por qué ni tus discípulos ni tú cumplís la ley? Es el reproche que con bastante frecuencia dirigían los fariseos a Jesús: no se lavaban las manos antes de comer, no guardaban el ayuno, tienen hambre y cortan espigas en sábado… Él mismo realizaba muchas curaciones, en sábado. ¿Buscaba provocar?, puede ser, pero lo que sí perseguía, era poner de relieve lo que es fundamental y lo que no. Nuclear es que, sea el día que sea, no podemos dejar pasar la oportunidad de manifestar con nuestras obra, sobre todo,  el rostro misericordioso del Padre y de poner a la persona necesitada en el lugar de preferencia que Dios le ha asignado.

WhatsApp Image 2017-02-08 at 10.52.06.jpegSin embargo, a primera vista, en el Evangelio de este 6º Domingo del T. O. Jesús aparece muy estricto: “antes pasará el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde la ley”. El quid de la cuestión es que ahora se refiere al “Mandamiento del amor, hasta a los enemigos”. No se trata de preceptos rituales,  sino del amor sin condiciones.

Dios, por medio de Moisés, había dotado al pueblo de unos mandamientos que organizasen las relaciones entre sí y con Él de manera como muy básica. Jesús con su “pero yo os digo”  eleva la exigencia del precepto para avanzar la historia hacia su plenitud.  

Desde el no matarás de Moisés al “amaos como yo os he amado amo”, hay un largo recorrido. Esa es la encomienda que trae de parte del Padre: Hacer que los hombres procedan en la vida como los hijos y hermanos son. Hasta tal punto se lo toma en serio, que no quiere recibir la oración ni la ofrenda del que está enemistado: “deja tu ofrenda y ve a reconciliarte con tu hermano y luego vuelves”. La relación con Dios se juega en la relación con los demás.

En el tema del escándalo, descrito de manera tan drástica, Jesús no está invitando a la automutilación, lo que quiere dejar claro es, que nada es tan valioso como la VIDA a la que estamos destinados, por eso no podemos permitir que nada lo impida.

Jurar por Dios es irreverente, pero ponerlo por testigo con falsedad contra una persona, es no haberse enterado de que vive encarnado en cada persona: “lo que hagáis…a mi me lo hacéis”. Concédenos, Señor, que tu enseñanza nos alcance el corazón.

Hna. Josefina Peñas

Hospitalaria de Jesús Nazareno, Franciscana

¿Qué es ser sal y luz?

Hemos celebrado hace unos días LA Jornada Mundial de la Vida Consagrada, con el lema  “Testigos de la esperanza y la alegría” y  es precisamente este domingo que el evangelista   Mateo nos recuerda la invitación de  Jesús   a ser sal y luz.

¿Qué es ser  sal?

Ser sal es dar sabor, es desdramatizar, es transformar lo amargo en dulce, lo “imposible” en posible.

Ser sal es don de Dios. Es alegría, es gozo, es esperanza.

La sal es el Amor con mayúscula, ese Amor que se  transforma  en caridad con los que no tienen, en hospitalidad con los inmigrantes, en reconciliación con los que piensan diferente, en servicio con todos mis hermanos los de cerca y los de lejos.

¿Qué es ser luz?

La luz es necesaria para vivir, para caminar. Debemos ser luminosos, llevar la luz de Cristo a todos cuantos nos relacionamos en el ámbito que estemos: niños, jóvenes, mujeres, ancianos, enfermos, inmigrantes… allí donde haya una oscuridad ahí debemos estar. Y como dice el Papa  Francisco: “El cristiano tiene que ser una persona luminosa, que lleva y da luz”

Agradecidos por la entrega y el  bien que hacen los consagrados, dispongámonos a llevar, la  luz y el sabor que es Dios amor a todo el mundo. Paz y bien

Hna. Ángela Crespo Palomares @aniuska_aponte

Franciscana de la Inmaculada