Permanecer en Dios

El sueño de Dios para ti y para mí es que seamos uno con su Hijo amado Jesús, que parezcamos en Él, para que, cuando mire su mano, donde nos tiene tatuados, solo vea la imagen de Jesús.

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No nos queda otra querid@ amig@ que permanecer en Dios, bien aferrados a su viña, para que Él nos pueda regalar gratuitamente su “savia vital”… permanecer en Dios es condición indispensable para dar fruto, un fruto verdadero y duradero, porque los nuestros suelen ser efímeros y frágiles.

Con Él todo lo podemos, fuera de Él sólo hay vacío… oscuridad…

Atrévete a permanecer en Él… a escuchar y vivir su Palabra… Atrévete a ponerle a Él  primero en tus opciones… EN TODO…

El será tu fuerza, el mejor y único CAMINO.

Orar, escuchar su palabra, dejarse broncear el corazón por la fuerza de su luz… esa es la clave para poder dar fruto, el fruto que Dios espera de ti y de mí…

¡¡BUEN CAMINO!!

Sor Luisa

Hijas de Santa María de la Providencia (Guanelianas)

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Yo Soy tu Buen Pastor

Hoy estamos ante un encuentro distinto en medio de la Pascua. Jesús se manifiesta como un Pastor bueno, verdadero y un modelo a seguir.

Esta bella imagen de Jesús, Pastor bueno, es una llamada a la conversión, dirigida a cada uno de nosotros. Jesús, sólo piensa en sus ovejas, no «huye» ante los problemas, no las «abandona». Al contrario, está junto a ellas, las defiende, se desvive por ellas, «expone su vida» buscando su bien.

20110213 el amor da plenitud a la palabraVivimos en un tiempo no fácil para la fe, por esto necesitamos como nunca la guía y la persona del Pastor bueno que nos busca y nos infunde con criterio evangélico las líneas maestras y la dirección donde hemos de caminar. Y este Pastor bueno es Jesús,  que sólo piensa en nuestra propia vida, no «huye» ni me «abandona» ante los problemas y dificultades. Al contrario, está junto a nosotros, nos defiende, se desvive por nosotros, «expone su vida» buscando nuestro bien. Jesús, Buen Pastor, es pues una imagen bellísima que nos habla del Amor de Dios inexplicable en su totalidad para nosotros.

            ¿Cómo vamos a resistirnos ante esta oferta de tanto y tan gran Amor? La invitación es clara: no endurezcamos ni cerremos nuestro corazón. Jesús está dispuesto siempre a establecer con nosotros una relación personal de conocimiento, de cercanía, de ayuda verdadera. Con demasiada frecuencia se nos olvida que podemos acudir a Él cuando estamos cansados, sin fuerzas, desorientados…

Por eso, desde hace siglos, seguimos orando con el Salmo 22: “El Señor es mi pastor, nada me falta…”. Y con el evangelio en la mano lo entendemos mucho mejor; porque Jesús, el Señor resucitado, que sigue estando con nosotros siempre, es la puerta para una vida de horizontes infinitos, llena de esperanza y de belleza; Él es la fuente y el manantial, es el mejor alimento y nuestro verdadero descanso y reposo. Ante este Pastor Bueno, el Mejor, no cabe ya nunca más el miedo, sino una relación de gratitud, amor correspondido y seguimiento confiado y fiel.

Como creyentes dejemos llenarnos del Espíritu del Buen Pastor y acudamos a Él, dejemos que conduzca nuestra vida. No queremos que nadie nos gobierne, controle o dirija nuestra vida y vivamos a la sombra de nuestro Buen Pastor. Es el mejor deseo en este 4º domingo de Pascua.

                                               Francisca Sierra Gómez

                             Celadora del Reinado del Corazón de Jesús

 

RECONOCER LAS LLAGAS Y DESPERTAR LA FE

Los aldeanos de Emaús regresaban a su casa confusos, decepcionados y con la esperanza rota. Habían creído en Jesús como su salvador, pero visto su trágico final, sus expectativas se quiebran y con ellas su ilusión.

Sucede, entonces que Jesús les sale al encuentro, hace camino con ellos, les explica que lo que ha sucedido era lo previsible -lo dice la Escritura- les caldea el corazón, se sienta a su mesa, comparte su pan… Sin duda, este era su estilo.

Regresan a la comunidad que seguía asustada y recluida. Se lo anuncian, pero no los creen. Entonces Jesús se presenta y se lo confirma: “soy yo mismo”, y les muestra su tarjeta de visita: manos y pies llagados y corazón abierto, la prueba más fidedigna. Pues aun así, su bloqueo era tal que no logra convencerlos. Fue necesaria una especial intervención de Jesús: “les abrió la inteligencia para que pudieran comprender”.

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Algunas enseñanzas que podemos extraer de lo acontecido:

    1. Ni para los aldeanos de entonces ni para los de ahora, tampoco para los habitantes del asfalto y los rascacielos, resulta fácil descubrir a Jesús vivo, resucitado, real, cómo y dónde Él quiere ser reconocido.
    2. La duda y el miedo, bloquean, paralizan e impiden ver a Jesús.
    3. Más que probable es que seamos merecedores del reproche que hizo a aquellos primeros discípulos: “qué torpes e incrédulos sois”.
    4. Pero como Jesús jamás da nada por perdido, nos invita a despertar, reconocer nuestros errores y desandar el camino de nuestras desesperanzas y deserciones, convencidos de que más potente que todo esto es que Él ES, y siempre ESTÁ.

  • Por eso es “justo y necesario” avivar la fe para descubrirlo en las llagas de tantos crucificados como pueblan nuestro planeta; ahí se esconde y ahí desea ser reconocido. El Resucitado se hizo uno de ellos y sigue confirmando su “YO SOY”

  1. Si por gracia de Dios y colaboración nuestra, acertamos a descubrir al “VIVIENTE” en esos rostros maltrechos, la vida se nos llenará de PAZ y ALEGRÍA, de la buena.
  2. Ahora nos queda gritar a los cuatro vientos: “nosotros hemos visto, damos testimonio y os anunciamos la vida eterna que estaba junto al Padre y se nos manifestó.” (1Jn,1,1-3)

 

Hna. Josefina Peñas Toledano

Hospitalaria de Jesús Nazareno, Franciscana

#PAZ

Hoy tomamos el texto de nuestros amigos del GRUPO PASE ESTEPONA, Semilla nº 512-08-04-2018. ¡Gracias por contar con nosotros un año más!

Segundo domingo de Pascua, Jesús se aparece de nuevo a los suyos. Están nerviosos, acelerados, preocupados… quieren creer lo que algunos dicen, pero no pueden… ¿Resucitado? Imposible… no puede ser. Le han visto morir de la peor de las maneras… en la cruz.

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Jesús se les aparece y les dice “Paz”… Me viene a la cabeza la madre que va a la habitación de su niño cuando tiene pesadillas… el niño grita, llora, está agitado, sudoroso… la madre se acerca, lo abraza, lo calma y le dice: “Tranquilo, mamá está aquí, no tengas miedo”.

Ese es Jesús… en medio de los suyos, sus hijos, sus hermanos, sus amigos… “Paz”, ya pasó, estoy aquí… ¡y estaré con vosotros SIEMPRE!

Y ya no puedo dudar, ya no puedo tener miedo, ya no puedo agobiarme en la noche de mi vida… no debo hacerlo, “Paz”. Pase lo que pase en mi vida Él estará aquí… dispuesto a darme la PAZ que necesito.

¿Por qué entonces no tengo paz? ¿Por qué estoy nerviosa, por qué temo, por qué…por qué? Igual no he dejado que Jesús entre del todo en la estancia de mi habitación… en esa que tengo cerrada a cal y canto, igual creo que lo he hecho pero… la tengo demasiado llena para que entre del todo, para que con Su presencia lo inunde todo de PAZ.

En este segundo Domingo Pascual, hago propósito de hacer el mayor de los esfuerzos para dejarte entrar, para hacerte sitio… para vaciar un poco mi alma “de tanto” y que “quepas Tú, Señor”.

Noemí Saiz Saiz -Jóvenes busco algo más- www.buscoalgomas.com– Madrid