Yo Soy tu Buen Pastor

Hoy estamos ante un encuentro distinto en medio de la Pascua. Jesús se manifiesta como un Pastor bueno, verdadero y un modelo a seguir.

Esta bella imagen de Jesús, Pastor bueno, es una llamada a la conversión, dirigida a cada uno de nosotros. Jesús, sólo piensa en sus ovejas, no «huye» ante los problemas, no las «abandona». Al contrario, está junto a ellas, las defiende, se desvive por ellas, «expone su vida» buscando su bien.

20110213 el amor da plenitud a la palabraVivimos en un tiempo no fácil para la fe, por esto necesitamos como nunca la guía y la persona del Pastor bueno que nos busca y nos infunde con criterio evangélico las líneas maestras y la dirección donde hemos de caminar. Y este Pastor bueno es Jesús,  que sólo piensa en nuestra propia vida, no «huye» ni me «abandona» ante los problemas y dificultades. Al contrario, está junto a nosotros, nos defiende, se desvive por nosotros, «expone su vida» buscando nuestro bien. Jesús, Buen Pastor, es pues una imagen bellísima que nos habla del Amor de Dios inexplicable en su totalidad para nosotros.

            ¿Cómo vamos a resistirnos ante esta oferta de tanto y tan gran Amor? La invitación es clara: no endurezcamos ni cerremos nuestro corazón. Jesús está dispuesto siempre a establecer con nosotros una relación personal de conocimiento, de cercanía, de ayuda verdadera. Con demasiada frecuencia se nos olvida que podemos acudir a Él cuando estamos cansados, sin fuerzas, desorientados…

Por eso, desde hace siglos, seguimos orando con el Salmo 22: “El Señor es mi pastor, nada me falta…”. Y con el evangelio en la mano lo entendemos mucho mejor; porque Jesús, el Señor resucitado, que sigue estando con nosotros siempre, es la puerta para una vida de horizontes infinitos, llena de esperanza y de belleza; Él es la fuente y el manantial, es el mejor alimento y nuestro verdadero descanso y reposo. Ante este Pastor Bueno, el Mejor, no cabe ya nunca más el miedo, sino una relación de gratitud, amor correspondido y seguimiento confiado y fiel.

Como creyentes dejemos llenarnos del Espíritu del Buen Pastor y acudamos a Él, dejemos que conduzca nuestra vida. No queremos que nadie nos gobierne, controle o dirija nuestra vida y vivamos a la sombra de nuestro Buen Pastor. Es el mejor deseo en este 4º domingo de Pascua.

                                               Francisca Sierra Gómez

                             Celadora del Reinado del Corazón de Jesús

 

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